Euskalarido, la Asociación de Áridos de Euskadi, ha presentado su balance anual en el marco de su Asamblea General, celebrada en el Palacio Miramar de Donostia, en la que el sector ha confirmado el mantenimiento de su volumen de producción y la consolidación de su actividad. El consumo de áridos en Euskadi se sitúa en 8,6 millones de toneladas, en línea con 2024, en torno a 3,7-3,9 toneladas por habitante y año, por encima de la media estatal.
La asociación está integrada actualmente por 27 empresas miembro y 9 empresas adheridas proveedoras de bienes de equipo y servicios, que generan 687 empleos directos en Euskadi y configuran un ecosistema industrial amplio y especializado.
Euskalarido aglutina 32 explotaciones de productos de cantera, 6 de roca ornamental y 2 de minerales industriales, además de centros de producción de áridos reciclados y artificiales. A esta estructura se suma una red de instalaciones para la gestión de residuos de construcción y demolición, con 13 plantas fijas, 5 plantas que actúan como móviles y 19 plantas móviles, que permiten valorizar materiales e incorporarlos al proceso productivo.
Durante el último ejercicio, Euskalarido ha intensificado sus acciones en sostenibilidad con iniciativas concretas. En materia de economía circular, la asociación ha participado en proyectos como R2C y RAAC, junto a Ihobe, Aclima y BUILD:INN, orientados a mejorar la valorización de residuos de construcción y demolición y su integración en el ciclo productivo. Asimismo, se ha consolidado el papel del reciclaje de RCD como parte estructural de la industria de los áridos, en línea con el Plan de Prevención y Gestión de Residuos 2030 del País Vasco.
En el ámbito ambiental, Euskalarido ha desarrollado una herramienta específica para el cálculo de la huella de carbono de las empresas del sector, facilitando la medición de emisiones y la definición de estrategias de reducción.
Además, la asociación ha publicado y presentado hoy una Guía para el manejo y conservación del patrimonio natural en el sector extractivo de la Comunidad Autónoma del País Vasco, con criterios técnicos para compatibilizar la actividad industrial con la protección del entorno y la biodiversidad. La publicación ofrece un enfoque novedoso sobre la importancia económica y las consecuencias ambientales de la actividad extractiva. “Subraya las potencialidades de estos espacios para formar parte de una red de conservación del patrimonio natural. Para ello, plantea un conjunto de medidas que demuestran la viabilidad técnica y el valor geológico y ecológico de integrar la protección, el fomento y la restauración de la geobiodiversidad desde las fases más tempranas de la actividad”, señalan desde Euskalarido.
En este sentido, la guía busca “mostrar cómo, a través de una gestión adecuada, estos espacios pueden convertirse en refugios para especies de alto valor patrimonial, aportando herramientas prácticas para avanzar hacia un modelo que integre la actividad extractiva con la conservación de la biodiversidad y la geodiversidad”.
A nivel europeo, Euskalarido participa en proyectos como SusCon-VET, centrados en la formación en sostenibilidad, economía circular y transición ecológica. Asimismo, la asociación ha reforzado su colaboración con Aclima para el desarrollo de iniciativas vinculadas a la sostenibilidad y la eficiencia energética. “Estamos avanzando hacia un modelo más sostenible y eficiente, incorporando herramientas reales de medición, impulsando la economía circular y colaborando con agentes clave del ecosistema industrial. Este es un proceso que ya está en marcha y que va a marcar el futuro del sector”, señala el presidente de Euskalarido, Patxi Portugués.
En materia de seguridad y salud, se ha puesto en marcha junto a OSALAN un portal web específico sobre el control de la exposición a la sílice cristalina respirable.
Retos de un sector estratégico
Junto a estos avances, el sector sigue afrontando algunos retos relevantes, como la necesidad de que la licitación pública se traduzca en ejecución real de los proyectos, el relevo generacional, la dificultad para incorporar determinados perfiles técnicos y el impacto del absentismo en las jornadas efectivas de trabajo.
A ello se suma un entorno regulatorio cada vez más exigente, que requiere mayor estabilidad y adaptación a la realidad operativa de las empresas. “El sector mantiene su actividad y avanza con iniciativas concretas en sostenibilidad, formación e innovación, pero necesitamos un entorno estable para poder seguir desarrollando nuestra actividad. Estamos hablando de una actividad estratégica para Euskadi. Sin áridos no hay infraestructuras, no hay vivienda, no hay transición energética. Y por eso debemos decirlo con claridad: el futuro del sector depende de nuestra capacidad, pero también de que exista planificación, estabilidad regulatoria y una apuesta decidida por esta actividad”, añade el presidente de Euskalarido, Patxi Portugués.




